Tener un orgasmo con la mente es posible

Imagina que para tener un orgasmo solo tuvieras que pensarlo. Wooow! Es casi mágico, ¿no? Pues es una magia completamente posible, ¿lo has hecho?

¿Qué es el orgasmo mental?

Bueno, ¿recuerdan estos sueños húmedos de los adolescentes? Esto le pasa comúnmente a los hombres en su adolescencia, incluso sin estar dormidos. Sin siquiera hacer un movimiento, solo de observar o con imaginar pueden llegar a un orgasmo. Conforme pasa el tiempo, lo controlan y ya no ocurre más, pero en realidad la capacidad de hacerlo continúa en ellos. Con las mujeres es distinto, ya que son pocas las que llegan a experimentar una eyaculación y entonces es menos evidente, pero ocurre de igual forma.

En el neurosexo u orgasmo mental ocurre exactamente lo mismo que en el orgasmo genital:

  • Descarga explosiva de placer.
  • Espasmos genitales de 10 a 40 segundos de duración.
  • Aumento de la presión sanguínea.
  • Aceleración del corazón.
  • Eyaculación y/o lubricación.
  • Dilatación de pupilas.

La visualización es la clave

Todo esto ocurre en una escala de placer idéntica y con la misma intensidad que en un orgasmo “normal”. Desde Nueva York, Barbara Carrellas, una educadora sexual, asegura: “El orgasmo no es algo que ocurre solo cuando estimulamos nuestros órganos genitales”. Así que hace talleres para enseñar a visualizar y lograr un orgasmo mental. Se trata de una técnica en la que imaginas alguna escena erótica sin que intervengan en tu cuerpo agentes externos, como las manos, caricias, juguetes sexuales ni pareja. Lo único que te dará placer es tu mente. Entonces el calor empezará a correr por tu cuerpo y las sensaciones comenzarán a fluir, hasta alcanzar un orgasmo.

Bueno para el cerebro

En los años 80 la gente dejó de tener sexo por miedo al VIH. Así que Carrellas comenzó a dar estos talleres para que existiera una alternativa y pudieran disfrutar sin riesgos. Ha tenido tanto éxito desde entonces, que hasta la fecha se lleva a cabo y cada vez su técnica se va perfeccionando.

Según Barry Komisaruk, neuropsicólogo de la Universidad de Rutgers, EE. UU., el orgasmo funciona mejor que un crucigrama o un sudoku:

“La sensación del clímax emana y propaga actividad a través de todo el órgano, aportándole nutrientes y oxigenación, mientras que un rompecabezas activa solo ciertas regiones del cerebro”

Solo necesitas tu mente

Desde que nos llega un recuerdo de experiencia erótica, nuestro cerebro desencadena sensaciones, mismas que nos llevarían a un orgasmo. Entonces, ¿por qué no convertirlas en un orgasmo mental? Lo único que tenemos que hacer es deshacernos de cadenas que nos atan a la culpabilidad, ¿cierto? Es decir, ¿cuántas de nosotras hemos sentido culpa después de tener sexo o pensar siquiera en sexo? Así que dejemos eso atrás y ¡a dejarse llevar! ¡Vive tus fantasías!

Benéfico para la relación de pareja

Por otra parte, el orgasmo mental ha funcionado para personas que no logran llegar a él mediante estímulos físicos. También ayuda al sexo en pareja, a entenderse e incluso es una técnica que puedes practicar con él. Pueden tomarse únicamente de la mano y mirarse e imaginar lo que cada uno quiera en silencio.

Algunas mujeres sufren de anorgasmia, así que esta técnica puede poner fin a ese problema. Si tú eres de las que tienen pensamientos eróticos frecuentemente, quizás no te cueste mucho trabajo lograrlo. Si cada vez que tu pareja te lanza una mirada, tu mente viaja rápidamente, te será muy fácil. ¡Inténtenlo ya!

Para controlar la disfunción eréctil

Para los hombres tal vez sea un poco más difícil, ya que ellos requieren de mayor estimulación. Entonces si no tienen contacto físico les puede costar más trabajo pero de igual forma lo pueden lograr. A ellos los puede ayudar a la disfunción eréctil y, así mismo, con la eyaculación precoz.

Te liberas del estrés

Me encanta esta idea. También es una forma de relacionarte con tu propio cuerpo y conocerlo. Recuerda que al tener un orgasmo, tu cuerpo libera oxitocina, la hormona de la felicidad. Entonces sentirás placer, liberarás estrés y te sentirás más feliz. ¿Te animas?